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Retales #3
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Mes 46: RADIOHEAD - OK Computer

Portada del Disco

Fitter, Happier. 1997, en Europa el Brit Pop está en lo más alto y empieza a dar muestras de cansancio (Be Here Now de Oasis), en Estados Unidos el post-grunge convive con el boom del Nu-Metal y aparece un nuevo tipo de AOR o radiofórmula que lo mezcla todo. En ese contexto, unos tipos feos y raros de Oxford están a punto de lanzar una bomba. Dos años antes habían editado una obra maestra del pop de guitarras, The Bends, una joya en la que la peor de sus 12 canciones habría sido el single estrella de cualquier otro grupo. Pero ya no les vale con hacer canciones perfectas. Ya no les vale con hablar de lo mal que se sienten por su chica, o por su trabajo, o por su físico. Quieren hablar de lo mal que nos sentimos todos, y quieren hacer algo trascendente, no sólo “moderno”. La bomba se llama OK Computer.

Alienación, consumismo, aislamiento, capitalismo salvaje, incomunicación. Aunque ellos dicen que no es un disco conceptual, los temas que trata están bastante claros y se repiten a lo largo del álbum. Es un disco moderno y a la vez clásico, y 14 años después sigue sonando actual, tanto en música como en contenido. Esa atemporalidad le acerca a otros discos clásicos de los que bebe, como el Dark Side Of The Moon (su referente más claro y su equivalente en los 70) y el White Album de los Beatles, con el comparte cierta frialdad y algunas estructuras y armonías (Paranoid Android se basa en Happiness Is A Warm Gun y Karma Police coge prestado mucho de Sexy Sadie). Es Art Rock, pero también es pop. Tiene canciones redondas y a la vez densas, difíciles, llenas de texturas, de ambientes (la influencia del Krautrock y de gente como Brian Eno empieza a hacerse patente). Guitarras de todos los colores (aunque menos presentes que en The Bends), orquestaciones, mellotrones, bases electrónicas, voces de robot, glockenspiels, y mucha intensidad emocional bajo la capa de frialdad externa.

En una época de singles de 3 minutos y alegría, ellos sacan como adelanto una canción de 6 minutos y pico complejísima armónicamente, una suite empapada de rock progresivo imposible de pinchar en la radio, Paranoid Android. Y les sale bien. Los críticos más avispados ven que hay disco y grupo para rato, que pasados veinte años se seguirá hablando de él, que estará en las listas de lo mejor de la década, y muchos grupos que se están formando entonces lo toman como una biblia (no se entendería hoy a Muse o Coldplay, por ejemplo, sin OK Computer). Canciones como Karma Police, Let Down, Exit Music (For A Film) o No Surprises (con su angustioso vídeo) son ya clásicos por derecho propio.

Después de este disco Radiohead ya no pudieron permitirse hacer cosas “normales”, se liaron la manta (electrónica) a la cabeza y se marcaron el arriesgadísimo Kid A, para ellos no había vuelta al pop convencional, dejaron de hacer música para nosotros y empezaron a hacerla para sí mismos, para ver dónde podían llegar. Si en 1991 el Nevermind de Nirvana mató a los 80, en 1997, con OK Computer nació el siglo XXI.

Comentario por Absento

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