

Ambientado en la ciudad medieval amurallada francesa de Carcasona, el juego consiste en crear un mapa donde los jugadores compiten por hacer el máximo número de puntos con las mejores posesiones (ciudades, praderas, caminos y monasterios). La estrategia individual es básica para ganar cada partida.
La novedad del juego reside en que el tablero es nuevo en cada partida, puesto que los jugadores de forma aleatoria van sacando las fichas del terreno. Las fichas se componen de campos, ciudades, caminos y monasterios y deben colocarse de forma coherente. Sobre éstas se colocan las piezas de los personajes, que según donde se coloquen se convierten en granjeros, caballeros, monjes o ladrones. Las piezas de personajes permanecen estáticas en el tablero hasta que la construcción en la que están se acabe y se repartan los puntos correspondientes.