

En un momento como el actual, en que parece que todo se desmorona, donde la Tierra se desangra cada día más, estamos rodeados de desastres naturales, enfermedades letales, se pisotean las emociones y se da prioridad a la supremacía del cerebro reptil, es cuando en lo más profundo de nuestro ser la ira y la rabia resurgen de sus cenizas, tal vez como respuesta, como autodefensa, para intentar librarse de esa especie parasitaria, como es la humana. Ahí es donde surge HAMLET.
Procedentes de Madrid desde 1987, han permanecido todos estos años, manteniendo viva la rabia, el apretar los dientes como nadie lo ha hecho en este país. Tras sus viajes iniciales siendo peligrosos, en los que pasaron por el AOR/Hard Rock al heavy metal, llegarían a 1994 al disco que lo cambiaría todo «Sanatorio de Muñecos» de la mano de la producción de Tom Morris, donde se adentraron en el rap metal, evolucionando posteriormente al fusionarlo con elementos de metal alternativo, Groove o Nu-Metal. Contando en las producciones de grandes como Colin Richardson o Carlos Santos.
En esa travesía aparece siempre el gran capitán J. Molly, lo más parecido a un viajero del tiempo que tenemos en nuestra música, un auténtico Jack Harness, al que le transmitieron el secreto de la inmortalidad y desde entonces mira la vida con esa sonrisa tan peculiar suya. Un tío que además es capaz de poner voz a la desesperación, estremecerte susurrándote al oído, o despedazarte con la fuerza de un Jaguar. En su viaje le acompañan, Luis Tárraga, las 6 cuerdas más poderosas de la galaxia, varias estrellas entras en resonancia, cada vez que entran en acción, por el otro flanco otras 6 nos hacen vibrar con Ken Hc, ocupando el lugar del amigo Alberto Marín, que permaneció en la banda desde 2008 al 2014. Al bajo desde 2004 tenemos a Álvaro Tenorio. Junto a ellos, aparece el aglutinante de todo este proyecto, la felicidad personificada, el gran Paco Sánchez a la batería. Pero que su sonrisa no te confunda, si Marvel tiene a Galactus, Hamlet tiene a Paco, capaces de arrasar civilizaciones enteras con sus baquetas.

Así llegarían de nuevo a Cantabria, tras 12 discos a sus espaldas, continúan extendiendo la gira de su último disco «Berlín» publicado en 2018. Para la ocasión, el lugar elegido sería la Sala Black Bird de Santander, con el recuerdo de la última aparición en la tierruca el año pasado en la A.C. Octubre de Torrelavega, presentado dicho disco. Llegaríamos a la sala con tiempo, al filo de las 20:30 Hrs. al poco de la apertura de puertas, siendo previsores, por la posible gran afluencia de público. En esos momentos previos, mientras saludábamos a diferentes conocidos que nos íbamos encontrando, la asistencia del público era más bien escasa. Teniendo en cuenta que era viernes y laborable, las dudas empezarían a surgir. Todo eso cambiaría al alcanzar las 21:30 hrs., cuando se oscurecería el escenario y sonasen las notas del “Misirlou” en su versión de Pulp Fiction. Un tren de mercancías sin frenos estaba a punto de atravesar el escenario, dando paso al tema “Persiste, Insiste, Repite”, que abre su último trabajo «Berlín». En las calderas de esa locomotora, Paco y Álvaro, abriéndose paso, con la aparición estelar de Molly embutido en mono similar a los de los pilotos de competición sobre una plataforma del escenario, flanqueado por Luis y Ken. Tras saludarnos, la oscuridad se ceñiría sobre el escenario, estaríamos bajo la influencia de un “Eclipse” , primer single del «Berlín», que describe a la perfección lo que es el sonido HAMLET en la actualidad, desesperación llena de contundencia vocal de Molly, aderezado con pasajes melódicos, que penetran en cada poro de tu piel de una manera brutal, conociendo el Crepúsculo del Ayer, con un extenso solo de guitarra espectacular, puro HAMLET.
Molly nos arengaría para que nos viniéramos arriba y les acompañáramos en esa noche única. Al instante, el primer viaje nostálgico de la noche haría su presencia, cuando nos adentraríamos en el infierno azul de su álbum «Inferno» del 2000, un trabajo que en su momento, supuso el primer gran giro de tuerca en su música, provocando una gran controversia entre los seguidores más clásicos, al incorporar pasajes mucho más melódicos, dando más prioridad a la rabia contenida que a la voz visceral. Con el tiempo, ocupó el lugar que se merece, siendo uno de sus mejores trabajos. El tema escogido sería “Vivir es una ilusión” con ese gran estribillo, coreado por todos los allí presentes: «(…) He salido de un lugar al que nunca debí entrar. He caído hasta sentir que ha llovido sin mojar. He tocado fondo ya, ya no debo bajar más; Vivir es una ilusión. (…)», con pasajes de calma que resurgen gracias a unas guitarras espectaculares. Sin abandonar «El Inferno» llegaría uno de los mejores momentos del concierto con el himno «Denuncia a Dios», durante el cual, hay una parte en la que todos estamos agachados para saltar e incorporarnos de un salto. Momento espectacular, como ya vivimos en las Sala Cats de Madrid hace un par de años, donde se conmemoró los 17 años del disco, interpretándose en su integridad, momento único que quedará grabado en nuestras retinas para siempre.
Agradecen nuestra presencia, recordando todos estos meses de gira de «Berlín», encantados de volver a Cantabria, a salas old school, donde realmente se puede sentir lo que es un concierto de HAMLET, a diferencia de los grandes macro festivales, donde al final, es todo más efímero y mucho más superficial. Continuarían así con una sala abarrotada de gente, con la descarga, con unos 20 temas, pasando por sus diferentes discos, con un Molly cada vez más rejuvenecido que se crece más y más cuando pasan los minutos del concierto. Con temas más cercanos al groove como “Abandonáis”, con una velocidad endiablada como “El principio del Comienzo”, con un Paco a la batería brutal. Los cimientos de la sala aguantaban a duras penas.
Sin abandonar «Berlín», llegaría uno de mis temas preferidos del disco, gritando bien alto “Libertad”, un temazo con toda la esencia de los primeros discos, curtido con la brutalidad actual, para lo cual Molly se subió encima de la mesa de sonido, revolucionando a todo el personal. Grandes guitarras que te arrastran como un auténtico tsunami, junto a la contundencia vocal de Molly. Saltaríamos a «La Ira», con el tema “Imperfección”, un gran tema que te pone frente a tus complejos y a tus miedos, respecto a los cánones de belleza actuales. Se tú mismo, pese a quien pese. Con la gente ya muy motivada, llegaría el turno de un de sus últimos grandes himnos “Mi Religión” también dentro de «La Ira», todo un homenaje a nuestras música, un tema que deberíamos escuchar y cantar cada día antes de salir a la calle, que te pone las pilas de una manera única. También hubo espacio para el álbum negro con el tema “Queda mucho por hacer”, que entra contundente con una batería aplastante, intentando sobrevivir a los palos de la vida «(…) Queda mucho por hacer, acabo de empezar. Queda mucho por decir, no voy a defraudar. Cuantas bocas que callar, me hace persistir. Cuantos palos que sufrí me hace ser así. Queda mucho por hacer… queda mucho por decir, no voy a defraudar. Cuantas bocas que callar… cuantos palos que sufrí me hace ser así. (…)».

Tampoco faltaría su gran tema lento, como es “Antes y Después” , pura rabia contenida convertida en himno generacional, que te transporta de inmediato a momentos de la juventud. Vive el momento que no decidan por ti. Posteriormente, llegaría “Imaginé”, la última gran balada, que tomó el relevo, incluida en el disco «Syberia», un trabajo al que a muchos les costó entrar, pero con los años también, se ha reivindicado, como otro gran disco de HAMLET, siendo este tema, otro de sus himnos imprescindibles.
Aproximándonos al final, llegaría el momento de los clásicos de la banda como “Tu medicina” del «Insomnio», una canción que está más vigente que nunca, en una industria musical que prima la decadencia sobre la calidad, no dando a penas oportunidad al rock y al metal. Una las grandes facetas de HAMLET, es su capacidad para dar giros a sus estilo y cautivarnos sin contemplaciones, como sería el tema “Un Mundo en Pausa” de su álbum «Amnesia», un tema que se adentra en el metal alternativo, con la gran personalidad que le da Molly a las partes melódicas enlazando los guturales. Un tema, al parecer, influido por el movimiento del 15-M, te alienta a luchar, a no rendirse.
Concluiría el principal con el tema “Irracional”, que abre el mítico «Sanatorio de muñecos», que como siempre desemboca, en el desenfreno de los asistentes, surgiendo pogos por todas partes.
Para los bises, llegaría el momento del tal vez su mejor disco el «Revolución …» con su tema más famoso “J.F.” , por desgracia más actual que nunca. Sin abandonar el «Revolución … », con el que para mí tema de cabecera desde los comienzos, “Habitación 106” , una brutalidad hecha canción, que te arrasa de comienzo a fin, con la batería entrando a saco, removiendo las entrañas de la Tierra, con unas guitarras afiladas que van directas a tú cuello, con un Molly pletórico que ya a estas alturas, había dado varias vueltas al planeta, relatando esta historia de corrupción policial.
Terminarían por todo lo alto, con este pequeño homenaje a su mejor disco, con el tema “Egoísmo”, que enlaza a la perfección a la reflexión que hacía al principio de esta crónica, el ser humano se mueve, por desgracia, por puro egoísmo, no nos importa nada, ni nadie. No nos importa, si detrás no queda nada.
Broche de oro a una noche mágica, en la que ver de nuevo, a la que para mí, es mejor banda de este país, en su estilo y cantando en castellano, es siempre un ritual que cualquier metalero que se preste, nunca debe perderse. Vivir un concierto de HAMLET, es una experiencia que no se puede expresar con palabras. Año tras año, han consolidado su estilo, siempre añadiendo algún giro, que mantiene la criatura totalmente viva. Un universo único, en el que la personalidad de Molly es la máxima expresión de lo que es patearse cada escenario cm a cm, dejándose la piel en cada concierto como si fuera el último. Sin duda son unos auténticos supervivientes del metal de los 90´s, y como decía Javier Cardoso, en una reciente reflexión, tras un concierto en Madrid de Molly y los suyos, -El día que lo dejen, estaremos ´jodíos´, porque por desgracia, no hay relevo -. Aunque yo estoy convencido, que el pacto con la eternidad de Molly, perdurará a todos nosotros, aun cuando ya no estemos aquí o en alguna sonda espacial perdida en los confines de la galaxia, HAMLET perdurará.
Crónica: John Man.
Fotos: Txen Yang.