

THE BYRDS – Fifth Dimension
A mediados de los 60 el choque de trenes entre el folk norteamericano y el pop británico (representados por Bob Dylan y los Beatles respectivamente) era inevitable. La historia es bien sabida, Dylan se electrificó, fue repudiado por los folkies más “true” pero salió victorioso y los Beatles empezaron a escribir canciones más ambiciosas líricamente y se dieron a las drogas recreativas. Todos salimos ganando. Pero además sin saberlo tuvieron unos hijos más que dotados, The Byrds. Auténticos forjadores de un estilo nuevo, el folk-rock, sus cinco primeros discos son la biblia del género y cualquiera podría ser elegido clásico.
Fifth Dimension, el tercer álbum de la banda, fue considerado en su momento un traspié después de los exitosos Mr. Tambourine Man y Turn, Turn, Turn, sobre todo debido a la marcha de su principal compositor y cantante, Gene Clark, que dejó la banda durante la grabación. A pesar del contratiempo y de la altura de sus predecesores Fifth Dimension tiene sus puntos fuertes. Para empezar es un disco bisagra pionero en la mezcla del folk-rock con la psicodelia. Además, sus tres singles son composiciones propias y no versiones como sus mayores éxitos hasta el momento (este disco tiene menos versiones que los anteriores, y dos de ellas son tradicionales), y se atrevieron a prescindir de Dylan. Instrumentalmente es un disco más ambicioso y potente y a pesar de la marcha de Clark las voces no se resienten, siguen siendo auténticas bestias de las armonías.
Como la mayoría de álbumes de esta época sigue pecando de tener un poco de relleno y de parecer un envoltorio para juntar los singles. La versión de Hey Joe no está a la altura y tampoco el instrumental Captain Soul, y el final con The Lear Jet Song resulta demasiado kitsch. Pero el resto del disco vuela muy alto, unas ocho millas. Eight Miles High es un temazo inmenso, para mí su mejor single hasta el momento (¡no es una versión!), folk-rock psicodélico de manual. 5D recuerda mucho a Dylan, pero hablando sobre la Teoría de la Relatividad y con sus arreglos también huele a psicodelia. Esos dos primeros singles fueron censurados en muchas emisoras por su presunta cercanía con el consumo de drogas. Mr. Spaceman es una pildorita country-sci-fi con un estribillo arrebatador. I See You juega a poner a los Beatles una cadencia jazzera. En What’s Happening?!?! Crosby anticipa parte de lo que ofrecería con CS&N y en solitario, con ramalazos de cantautor y Adult-Rock. Las otras versiones merecen mucho la pena, como las tracionales Wild Mountain Thyme y John Riley, ejecutadas a la perfección con unos preciosos arreglos, y sobre todo I Come and Stand at Every Door, musicalización de un poema pacifista de Nâz?m Hikmet sobre el fantasma de un niño muerto en Hiroshima que pone los pelos como escarpias.
Es un disco breve y delicioso que en apenas 30 minutos nos enseña de lo que eran capaces los Byrds y a la vez sirve como fotografía de un momento clave en la historia de la música y la cultura del siglo XX.
Comentario por Absento